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03. Museo Parroquial. Iglesia de San Pedro

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Entre las piezas que forman el Museo podemos encontrar objetos litúrgicos de orfebrería en plata, como la Cruz Procesional del s. XVIII, cuatro patenas, copones, cálices y juegos de vinajeras de diferentes épocas y estilos, destacando por su calidad y belleza dos custodias, una gótica y otra barroca en forma de sol.

GUARDIANES DE LA PLATA (Jesún Anta Roca)

Las grandes llaves de San Pedro que, además, preside ahora la entrada del museo de Serrada, no parece que tuvieran poder suficiente para guardar la plata de la iglesia que lleva su nombre. Por eso, un puñado de familias del municipio escondía en sus casas los cálices, copones, coronas y demás objetos ornamentales de plata que pertenecían a la iglesia y que se sacaban en las procesiones y otros actos litúrgicos. Un discreto inventario detallado en poder de la parroquia tenía anotadas las familias que custodiaban cada pieza.

Cuando por fin, hacia 2008, se consigue habilitar un lugar en la iglesia de San Pedro, en la plaza principal de Serrada, para exhibir y proteger la plata, las familias que la guardaban desde hacía siglos y cuyo secreto se pasaban de generación en generación, respiraron aliviadas. Ahora, la sacristía de la iglesia alberga un pequeño pero curioso museo diocesano que alberga piezas de gran interés que se datan desde el siglo XVII: cálices, copones, incensarios, crismeras, navetas, vinajeras, custodias, relicarios y un extenso muestrario de objetos litúrgicos que incluye rosarios de oro, nogal y nácar.

Una gran corona imperial con ráfaga, de 1757, un rostrillo (pieza que se utiliza para enmarcar el rostro de las vírgenes), y una luna de cuarto creciente que en las procesiones se dispone a los pies de la Virgen de la Moya que se procesiona en andas, son algunas de las piezas que, sin duda, llaman la atención de entre todos los objetos de las vitrinas. También hay que advertir sobre un cáliz neoclásico donado por Tomás Moyano en 1830, hijo de Serrada y consejero real.

Una jarra y jofaina de intenso color azul de Limoges, junto a una colección de casullas y dalmáticas, ponen una nota de color en el museo que, de todas formas, y por méritos propios, gira en torno a una imagen del arcángel San Miguel aplastando al rebelde Luzbel o Lucifer, realizada por Gregorio Fernández hacia 1605. Dicen los expertos que tal vez sea una obra preparatoria de la pieza que preside la iglesia de San Miguel de Valladolid. Desde luego, acaso por la necesidad de demostrar su valía en aquellos años tempranos de su hacer creativo, el maestro Gregorio Fernández puso todo su empeño en hacer una obra de gran belleza, en la que ángel y demonio compiten en perfección: el rostro del bien y el horror del mal tienen aquí una de sus más impecables expresiones. Esta escultura, de 71 cm. y de madera policromada, hasta hace tres décadas pasó desapercibida en un retablo de la iglesia: sin datar, ennegrecida por el polvo y repintada. Hasta que una cuidada restauración sacó a la luz la belleza de sus formas y los colores de su policromía original.

Algunas otras curiosidades cabe reseñar aprovechando el acceso al museo desde la propia iglesia. En ella se verá un virgen de apenas un metro, que, patrona de Serrada y conocida como Virgen de la Moya, tiene ese nombre popular porque procede de un antiguo poblamiento, La Moya, que ya en desuso era morada de pordioseros portugueses, y un Cristo que preside el retablo principal se trajo aquí desde del cementerio y fue restaurado por José Luis Medina, que nacido en Serrada, fue escultor y catedrático de Modelado de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Fallecido en 2003, fue uno de los escultores españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

ALGUNOS DATOS

Museo Parroquial

LUGAR: Iglesia de San Pedro, Serrada, en la calle "La Iglesia".

VISITAS: Concertar a través de la Oficina de Turismo. Teléfono 983 559 101. La visita siempre es guiada.

Fuente: jesusantaroca.wordpres.com